Descripción

El pandero es un instrumento de la familia de los menbranófonos. 

Descripción del instrumento

Consta de un aro circular de madera de unos cinco centímetros de anchura y de un diámetro que puede ser de 20 a 40 centímetros. En dicho aro tiene colocadas media docena de pares de chindas, en filas de una o dos. El aro tiene una membrana de piel a un lado. 

Modo de interpretación

La mayoría de los pandereteros vascos, a la hora de tocar, mueven muy poco la mano con la que sujetan el pandero, y hacen sonar la membrana con la otra mano de dos maneras diferentes: golpeando y frotando.

Historia

Este membranófono que se toca con las manos y los dedos es muy conocido y utilizado en el País Vasco.Según recoge el Padre Donostia (1952), un registro del siglo XVI nos dice que Carlos IX, cuando vino a San Juan de Luz, se entretenía viendo bailar a las jóvenes. Todas las bailarinas llevaban un tamiz-cedazo con cencerros a modo de "tamborcillo". Otra noticia del siglo XVII sobre el pandero nos cuenta que en el viaje que hizo Madame d'Aulnoy, a su llegada a Pasaia, “salió una batelera a su encuentro con cincuenta compañeras, cada una de las cuales tenía un remo en el hombro; caminaban en dos filas largas, y de ellas había tres bateleras que precedían al cortejo tocando muy bien la pandereta. Después de saludada Madame d’Aulnoy, las panderetas comenzaron a tocar más fuertemente, dieron grandes gritos e hicieron el ejercicio del remo saltando y bailando con muy buena gracia. Despidieron a la viajera bailando y cantando con sus panderetas” (pág. 289).

En el artículo de Jesús Ramos (1990), en la lista de músicos asistentes a las fiestas de Pamplona en el siglo XVIII aparecen nueve panderistas, ocho en solitario y uno acompañando a la guitarra. De ellos, seis eran de Pamplona, dos de Aoiz y uno de Laguardia.En el siglo XIX puede leerse en el libro "Viaje por España", escrito por el barón Charles Davilier en 1862: “Además del pandero, los vascos bailan al son de la gaita, lo mismo que los asturianos y los gallegos, y con acompañamiento del tamboril y la flauta” (pág. 68).En el artículo "Erregiñetan, o las fiestas de las mayas", el Padre Donostia dice: “Las compañeras cantan al son de un pandero” (Donostia, 1916, pág. 4).

En estos documentos se ve claramente que el pandero se ha utilizado desde hace mucho tiempo entre nosotros; todavía se bailan danzas como las de entonces con el acompañamiento del pandero. No podemos olvidar, además, que en algunos lugares del extranjero este instrumento es conocido como "tambour de basque" (véase Grove Dictionary of Musical Instruments).

Como veremos a continuación, el pandero ha formado parte de grupos musicales muy variados, pero en la forma más sencilla en la que se ha utilizado a sido solo y acompañando a la voz, es decir, una sola persona ha cantado y ha marcado el ritmo con el pandero.

En muchos pueblos pequeños, las sesiones de baile de los domingos las guiaba la panderetera, como contaba la difunta madre de Juan Mari Beltrán. A principios del siglo XX, como en otros muchos lugares, en la pequeña localidad navarra de Alli, en el valle de Larraun, tras las ceremonias religiosas de las "vísperas" del domingo por la tarde, jóvenes y chavales, se reunían en la trasera de la iglesia para bailar. Para las fiestas patronales (a veces también para carnavales) se traían el txistulari y atabalari (en aquella época el txistulari Xalbador de Zubieta de Navarra con su hijo atabalero), pero en las sesiones semanales de los domingos, servían el pandero y el canto. La hermana mayor de la madre de J. M. Beltrán, Franziska Argiñena de Argañea, se dedicaba a ello, y teniendo en cuenta que a ella la tenían como responsable de aquellas sesiones de baile, y que en ellas los jóvenes tomaban el camino del pecado, el cura no veía con buenos ojos a aquella muchacha.

Otro ejemplo es el de la famosa panderista Primi Erostarbe, del barrio Araoz de Oñati. Sus padres tenían un bar en aquel barrio y para atraer y entretener a la clientela, desde muy pequeña, la sentaban en una silla los domingos para que cantara y tocara el pandero.

Tocaba trikitixa y porrusalda con el pandero, como se tocan con los otros instrumentos. Es decir, alternaba instrumentales de pandero y coplas. Se lucía mucho en dichos interludios, haciendo muchas variaciones.

Pero el pandero, como hemos mencionado, formaba parte de diversos grupos. A finales del siglo XIX, el pandero aparece acompañando a un txistulari (sin tamboril) en una imagen de una boda en Bizkaia, encabezando la hilera de carros que transportan el arreo.

 

“Boda a la antigua usanza”

(Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco. Diccionario Auñamendi. An-Artazu. Arreo. 587 or.)

En las rondallas o estudiantinas, el pandero se toca junto a guitarras, laúdes, bandurrias, flautas y clarinetes.

En algunas fotos antiguas de Bizkaia, lo vemos acompañando al violín.

En Bizkaia y en Gipuzkoa también aparece acompañando a la dulzaina. En Bizkaia lo hemos podido presenciar hasta hace poco, y en Azpeitia lo documentaba el Padre Donostia (Donostia, 1952, p.281).

Ha sido común también ver el pandero formando grupo con la alboka. En este caso, la panderista solía tener una función doble: marcar el ritmo y cantar las coplas.

Desde que el acordeón diatónico llegó a nuestras tierras, el pandero lo ha acompañado, formando el grupo que hoy se conoce como trikitixa.

A pesar de que encontramos pocas mujeres que interpreten otros instrumentos, en el caso del pandero la presencia de mujeres es abundante.

Hoy en día, el pandero se sigue usando en la música tradicional vasca, y podemos constatar que los intérpretes locales crean y mantienen modos de interpretar ricos, variados y de gran calidad.

FUENTES

Bibliografía

BELTRAN ARGIÑENA, Juan Mari. (1996). Soinutresnak euskal herri musikan. Hernani: Orain.

DAVILLIER, Barón Charles. (1862). Viaje por España. Tomo III. (Capítulo XX – Danzas Españolas). Colección: “Viajeros por España”. Madrid. 1991.

DONOSTIA, Aita. (1916).  Erregiñetan, o las fiestas de las Mayas. Obras Completas del P. Donostia. (Tomo I, 1-11). Bilbo: Ed. La Gran Enciclopedia Vasca.

(1952). Instrumentos Musicales Populares Vascos. Obras Completas del P. Donostia. (Tomo II, 257-309). Bilbo: Ed. La Gran Enciclopedia Vasca.

RAMOS, Jesus. (1990). Materiales para la elaboración de un censo de músicos populares de Euskal Herria, a partir de los instrumentistas llegados a Iruñea en el Siglo XVIII.Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra (55. zk., 91-138). Iruñea: Institución Principe de Viana.

Discografía

ALDEITURRIAGA, Maurizia. (1979). LEON, MAURIZIA, FAXIO. Alboka eta trikitixa. Xoxoa. X-11.115.

BELTRAN ARGIÑENA, Juan Mari. (2017). Soinu-tresnak Euskal Herri Musikan. 1985-2010. Elkar-Soinuenea Fundazioa. KD DVD-E 968.

Audiovisuales

BELTRAN ARGIÑENA, Juan Mari. (2017). Soinu-tresnak Euskal Herri Musikan. 1985-2010. Elkar-Soinuenea Fundazioa. KD DVD-E 968.

LARRUKERT, Fernando. (1978). Euskal herri-musika. Euskadiko Filmategia.

Galería de imágenes

Audio

Pandero joaldia fandango erritmoan. Juan Mari Beltran. Oiartzun, 1998.

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