Descripción
El eltzegor es un instrumento de la familia de los membranófonos de fricción.Descripción del instrumentoSe trata de una olla de altura variable (30-60 centímetros). Entre los que conocemos, salvo el encontrado en el pueblo de Baigorri (Baja Navarra), todos los demás son de barro. Se le quita el culo a la olla y se cierra con una membrana de piel tensada. Se pasa la cuerda impregnada de pez por el centro de la piel.
Modo de interpretación
Aprendimos a tocar con Leon Telleria. Se sujeta el instrumento bajo el brazo, con la boca mirando al frente, y se mete la mano dentro de la olla; con dos dedos (pulgar e índice), se frota la cuerda del interior al exterior. Esto no nos permite marcar un ritmo y sonido constantes, ya que la longitud de la cuerda nos limita.En el caso de Baigorri, cogiendo el eltzegor colgada del cuello y contra el cuerpo, se coge la cuerda por los dos extremos y se pasa a un lado y al otro por los agujeros hechos en medio de la piel. Con esta variante es posible dar un sonido constante y rítmico.Si se frota despacio produce un tono grave y si se hace rápido se hace más agudo. Dependiendo de lo que apriete el intérprete, el sonido será más fuerte o débil (Beltran, 1996).
Historia
Este menbranófono frotado aparece a veces con los nombres de eltzabor, eltzaor y eltzagor.Aunque disponemos de poca documentación, muchos ancianos guardan en la memoria los hechos acaecidos entorno al instrumento y las historias que se contaban. Algunos han conocido y utilizado el instrumento en primera persona. Su función en nuestro entorno no ha sido musical, sino la de crear alboroto para asustar o espantar.
El Padre Donostia (1952) escribía lo siguiente: “Existe este tambor de fricción en el País Vasco. Se le denomina eltzabor, eltzagor. Como en otros lugares, este instrumento se compone de un pote vacío (de barro) redondo, en cuyo borde superior se aplica una piel tensa. Se introduce en el centro de ésta una espiga, que, subiendo y bajando, produce un sonido ronco. De ahí que en lengua vasca se dice eltzagortu = timpanizar, ponerle sordo a uno. A diferencia de otras regiones en que se toca este tambor de fricción en Navidad, en el País Vasco se le utiliza en las cencerradas, charivaris. Eltzegor significa también cuerno, que se toca de noche para ahuyentar fieras y alimañas” (pág. 295).
En el libro Soinutresnak euskal herri musikan (Beltrán, 1996) se ofrece una información extensa. No sabemos qué extensión tendría antaño, pero la información que hemos recibido deja claro que en los últimos tiempos este instrumento se ha tocado y utilizado en Gipuzkoa, Navarra, Lapurdi y Baxe Nafarroa.
En la información recogida aquí y allá se ve claramente qué funciones especiales tenía el eltzegor o para qué la utilizaban: hacer ruido y asustar o ahuyentar con diferentes fines a animales o personas.En Baigorri, para denunciar un hecho estaba socialmente mal visto, por ejemplo, en una boda entre un hombre viejo y una joven o ante cualquier otra insensatez cometida por alguien del lugar (incluso por no haber dado a los jóvenes el vino solicitado con motivo de una boda). Organizaban, actos públicos como las “toberas”, a modo de broma o burla, pero también en tono serio, doloroso y denunciable. Estos se realizaban en la zona donde vivían los acusados.Para asistir a las "toberas", a modo de llamada, algunos personajes llamados "Zirtzilak" (parecidos a los Buhamiak de las Mascaradas suletinas) tocaban el eltzegor por el lugar.
Peio Gurrutxarri de Baigorri nos dijo que en otros tiempos, incluso en el monte, tocaban para asustar a las yeguas.En la localidad labortana de Itsasu se utilizaba para asustar a los animales (caballos y yeguas) y el informador local había oído que en Baigorri tocaban para intimidar y alejar a los lobos.
La gente de los pueblos del valle navarro de Larraun, en torno al monte Aralar, han mantenido libres rebaños, cabras, yeguas y otros animales en terrenos de pasto que eran "comunales”. Estos animales, en la oscuridad y la soledad de la noche, tienden a bajar de la montaña a los campos de los pueblos, y si llegan a ellos, provocan grandes daños, comiendo y pisoteando lo que encuentran a su paso. Los dueños de los campos, cuando se daban cuenta de que los animales andaban por allí, para espantarlos y mandarlos de nuevo monte arriba, cogían el eltzegor y acercándose a ellos se ponían a tocar. Los animales, al oír aquel ruido desagradable que les resultaba insoportable, se alejaban rápidamente por los caminos del monte, asustados, enloquecidos y cegados.Dicen los lugareños que en estas escapadas ciegas y locas, muchas veces, los animales se estrellaban contra un árbol o cualquier cosa que encontrasen delante, o caían a una cueva, donde yacían heridos o muertos. En otras ocasiones algunos se perdían.
Es evidente que para los oídos de las personas es un ruido molesto y aterrador, pero para los oídos de los animales parece ser más que eso. Al parecer, les duele y no pueden soportar las disonancias y frecuencias que produce el instrumento. El Padre Donosita (1952) decía: "De ahí que en lengua vasca se dice eltzagortu = timpanizar, ponerle sordo a uno".
Viendo el uso, función e influencia que ha tenido el eltzegor, no es de extrañar que mucha gente, incluidas las autoridades, se posicionara en su contra y que, por lo tanto, estuviera prohibida en todas partes y que los tocadores actuaran a escondidas, de noche y en la clandestinidad.Cuando los animales se perdían, herían o morían, los dueños interponían denuncias y mantenían muchos enfrentamientos y peleas con los dueños de los campos, los presuntos tocadores de eltzegorra.
Pero los animales que merodeaban por el monte bajaban y había que combatirlo. No bastaba con asustarlos con palos y a gritos, porque aunque se alejaban unos metros, al momento, cuando se quedaran solos de nuevo, volverían en seguida a esos campos deseados.Estando prohibido el eltzegor, muchas veces se utilizaban carracas de una, de cuatro o de ocho lengüetas, aunque parece que éstas no cumplían correctamente con su función. Así, en Baraibar conocimos otro artilugio que estaba compuesto de una especie de carraca con varias lengüetas, cencerros y otros ruidos, sonando todo ello a la vez (Beltran, 1996).
Leon Telleria Oiarbide, de Idiazabal, apodado "León Txiki", ha sido quien nos ha proporcionado la mayor parte de la información sobre el eltzegor. Nació en Segura (Gipuzkoa) el 14 de junio de 1914.Aprendió a hacer y tocar el instrumento de su padre, y según nos dijo, también tocaba su tío del caserío Lopategi de Idiazabal. Leon nos enseñó cómo se hace y cómo se toca este instrumento."León Txiki" en su juventud tocó en los pueblos y barrios cercanos. Dice que tocaban en cuadrilla y los que solían andar con él eran de Segura. Esta cuadrilla, que tenía fama de "gamberra", tocaba a escondidas y de noche.
Seguiremos con el relato de León Txiki (Beltran, 1996):"Hicimos el eltzegor y lo probamos en casa, en la" panadería "de uno de la cuadrilla. Cuando uno que pasaba por allí oyó el ruido, se marchó asustado y no se atrevía a volver, diciendo que en la cuadra había "novedades". Creo que aún no se habrá creído que aquel sonido lo pudiéramos hacer nosotros.
Una vez, de camino a casa, nos pusimos a esperar a una cuadrilla que estaba cenando. Cuando vimos que venían, nos escondimos junto al camino y cuando se acercaron tocamos con este “cacharro”. - ¡Eh!, ¡qué hay ahí!, ¿están matando a un buey o qué? Los otros; - ¡Yo no voy! - En esta oscuridad.... ¡Tengo que coger el palo, aquí hay una barrera y tenemos que ver lo que hay! ¡Sí, leches! Una cuadrilla de diez u once mozos que habían estado como "voluntarios" en la guerra de África, ni uno solo tuvo valor de salir de la carretera. Jesús y yo callados, Hua hua... Riéndonos por lo bajo.
Una noche, mientras celebraban la cena de despedida de “Quintos”, se les ocurrió que tenían que ir a los caseríos a tocar el eltzegor. En el camino se acercaron a un burro que estaba pastando. Este estaba atado con una cuerda a una estaca clavada en el suelo. "Hicimos sonar el eltzegor y el asno puso las orejas tiesas, la cola arriba, hizo puuurruuuut y echó a correr arrancando la estaca del suelo. Desde entonces no ha aparecido aquel asno.Luego, cerca de Iturri-berri, vimos a un hombre y empezamos a tocar. Él, asustado, creyendo que tenía a un hombre en frente tirado en el suelo, empezó a arrojar piedras... y nosotros allí al lado. Se dice que la "caballería" pierde los sentidos y se desorienta, pero a los hombres les pasa igual”.
Luego se acercaron a un caserío y se colocaron a escondidas ante el portal y comenzaron a tocar. "Cuando empezamos a tocar, el ternero hizo maaá... y yo desde fuera, le respondí en un estilo parecido, y pronto las vacas y los terneros, todos muuuuuuuu, muuuuuuu, asustados; y cuando ellos empezaron así, también se asustaron los de casa. Se encendieron las luces y pronto estaban en la cuadra y el hombre en el portal, con escopeta en la mano". Aquella noche causaron grandes daños, ya que los animales se habían herido gravemente tratando de huir y tirando de las cadenas que llevaban en el cuello.
Tales travesuras hacían estremecer a las personas y a los animales de los alrededores.“Leon Txiki” solo tocó dos o tres años. Lo dejaron por miedo y porque se aburrieron; al principio nadie sabía quiénes eran, pero cada vez había más sospechas. Él aprobaba la prohibición, pues la gente se asustaba hasta perder la salud. Según decía, antes sirvió para espantar a la “caballería” de prados y campos.
También nosotros (sin querer) hemos probado el poder del eltzegor. Una vez, tocando en la plaza de Pasai Antxo, entre el público, había un chico en primera fila con su perro. No nos fijamos en él hasta que tocamos el eltzegor. Cuando el perro oyó el ruido se escapó gritando, llorando más que ladrando, sin obedecer las órdenes de su dueño. Los dos, el perro y el dueño desaparecieron y no los volvimos a ver (117-123. orr.).
TALLER
"León Txiki" de Idiazabal nos enseñó que, para fabricar el eltzagor, primero se le quita el culo a una olla y el agujero hecho se cierra con una piel bien tensada. Desde el centro de esta piel, pasamos una cuerda del exterior al interior y, para que al accionarla no se salga dicha cuerda, se le hace un nudo como tope, que se detiene contra la piel. Antes de colocar la cuerda, se mancha con pez, para que vibre adecuadamente al frotarla.
Así nos contaba León cómo se hacía un eltzegor:
Cogimos una olla del desván de casa.
Le quitamos el trasero a la olla, con cuidado, haciendo un agujero lo más grande y redondo posible por los bordes.

Colocamos una piel en el agujero. Una cuadrilla mató a un gato para hacer la cena y se lo pedí, puse la piel a secar con cuatro clavos, y una vez seca, le quité el pelo con una máquina de afeitar. La mejor piel para el eltzegor era la de gato (en Navarra oímos lo mismo), porque es la más fina, quizás también valga la del conejo, que también es fina y delgada, muy delgada. Eso dicen muchos. En el pandero antes también se colocaba la piel de gato, ahora no lo sé. Hay que colocar esta piel tirante, y para ello se mete en agua y después se ata con una cuerda. Cuando se seca se queda tirante.

Luego se hace un agujero en medio del cuero y por allí pasa la cuerda.

A la cuerda se le da el pez (bike).”
FUENTES
Bibliografía
BELTRAN ARGIÑENA, Juan Mari. (1996). Soinutresnak euskal herri musikan. Hernani: Orain.
DONOSTIA, Aita. (1952). Instrumentos Musicales Populares Vascos. Obras Completas del P. Donostia. (Tomo II, 257-309). Bilbo: Ed. La Gran Enciclopedia Vasca.
Galería de imágenes
Audio
Eltzegor joaldia. Juan Mari Beltran. Oiartzun, 1998.
Ficha completa
- Número:
- 78
- Clasificación:
- Membranófonos -> Friccionados / frotados -> Cuerda
- Notas:
- Eltzegorra

